Mostrando entradas con la etiqueta Crecimiento personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crecimiento personal. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de agosto de 2017

Opciones de financiamiento para emprendedores hondureños


Anteriormente he planteado en este blog las opciones de financiamiento para emprendedores hondureños, que diariamente aumentan, a la par de quienes buscan un mejor porvenir, ofreciendo productos o servicios de alta calidad.
Lo cierto es que en el artículo pasado no me dediqué a especificar en cada opción qué debía tener un emprendedor para conseguir este financiamiento y, como consecuencia, han llegado varios comentarios de prospectos emprendedores que piden mayor información y aquí se las compartiré.

¿Cuánto necesita?

Primero, defina exactamente la cantidad que necesita para poner en marcha su negocio y cuánto tiempo cree que tardará en poder sustentarse solo. Esta información es indispensable para cualquier opción de financiamiento para emprendedores hondureños y se la pedirán en cualquier instancia a la que recurra.
He visto que los pequeños negocios necesitan para iniciar entre 5 mil y 50 mil lempiras. Eso dependerá, por supuesto, si necesitará producir algo en grandes cantidades, si ameritará compras de equipos, etc.

Préstamos inmediatos

Una opción rápida para conseguir financiamiento para emprendedores hondureños son los préstamos inmediatos. Las exigencias son mínimas: la tarjeta de identidad y la garantía con la que se avalará el préstamo, como cualquier prenda de oro o vehículos. La evaluación y aprobación es inmediata. El cliente podrá cancelar el préstamo en el tiempo que acuerde con la empresa.
El tiempo máximo que he visto para el pago de este tipo de préstamos es de dos años. Suficiente tiempo para recuperar lo que puso como garantía y despegar su negocio.

Formación y financiamiento

Anteriormente les hablé de Honduras Emprende, el programa de formación que, además, brinda financiamiento para emprendedores hondureños a través de la metodología Canvas. Lo interesante es que el emprendedor recibirá apoyo durante todo el proceso y que, de resultar finalista, recibirá dinero para financiar su proyecto. Los cheques que otorgan pueden llegar a ser de hasta 100 mil lempiras.
Para participar, debe escribir al correo emprende@ccit.hn y le indicarán las nuevas fechas de postulaciones.

Banca solidaria

Las entidades gubernamentales ofrecen préstamos entre 1 mil quinientas y 2 mil lempiras para pagarlos a 6 meses con tasas de interés de 1% mensuales.
Los requisitos son pocos: copia de la tarjeta de identidad, copia de recibo público con la dirección de la casa o negocio y el croquis. Además, debe tener un grupo asociativo de 2 a 5 personas.
Los créditos bancarios tienen tasas de crédito muchísimo más elevadas y los requisitos son más complejos de conseguir. De hecho, estos créditos se les otorgan a las Pymes ya consolidadas con rentabilidad demostrable.
Estas son las maneras más sencillas de conseguir financiamiento para emprendedores hondureños. No se duerma en los laureles y comience su negocio hoy.

viernes, 12 de agosto de 2016

Fracaso vs no éxito: dos caras de la misma realidad

Actualmente los emprendedores, motivadores y líderes empresariales se concentran en enseñar a las generaciones de relevo la importancia de aceptar el fracaso en sus vidas, como parte del proceso de aprendizaje que les ayuda a crecer y madurar sus propias ideas.
Pero en realidad, este es solo un ángulo desde el cual puede ser vista o asumida una situación negativa. La verdad es que cada “fracaso” guarda en sí mismo una enseñanza poderosa que modela las actitudes de las personas que los padecen, y que en efecto, puede tener implicaciones negativas o positivas según cómo sean asumidas.
Por ende decir que se debe “aceptar el fracaso” es aceptar que nada bueno pudo salir de una situación negativa, lo cual, es ampliamente debatible. Ya que un fracaso se asume por no haber logrado los objetivos planteados, lo que no implica que no se hayan obtenidos ciertos beneficios.
A esta situación dual es lo que se denomina “no éxito”, por no haber logrado el objetivo principal, pero sí haber aprendido mucho en el proceso, para volver a intentarlo. Es una forma de ver el vaso medio lleno, ya que con cada experiencia se han sumado nuevos conocimientos que pueden acercarle al logro de sus metas.

Esta forma de re-calibración cognitiva ayuda a fortalecer los aspectos positivos de cada situación, por difícil que sea, para mantener una actitud positiva y una mente calmada que permita solucionar conflictos, sin generar un ambiente tenso.
Un ejemplo tácito de “no éxito” es cuando se realiza un proyecto digital y este falla, porque no logra gustar a la comunidad, o ser lo suficientemente intuitivo para que la experiencia de usuario fuera satisfactoria, sin embargo, deja una cantidad de datos valiosos a sus realizadores, quienes pueden utilizarlos para crear una propuesta que tenga sinergia con los clientes finales y consumar el éxito.
Por razones obvias, tras una situación de no éxito, hay un proceso de duelo emocional y colectivo por la derrota que requiere de un proceso de aceptación, o asimilación. Una reflexión activa y meditativa del asunto, no con fines de tildar a los culpables o castigarse por los errores cometidos, sino para descubrir los aspectos que se desean mejorar.
Pero a esta ya no le denominaremos “fracaso”, ni impartiremos al colectivo la ya mencionada frase “debes aceptar el fracaso”.

Por el contrario, haremos hincapié en aceptar la naturaleza humana, en perdonarnos por nuestros errores para vivir una experiencia de liderazgo positiva.

martes, 2 de agosto de 2016

Cómo emprender sin morir de estrés en el intento

Emprender es una tarea a tiempo completo, no hay vacaciones ni días festivos cuando se busca concretar una idea, consolidarla y monetizarla rápidamente. Por tanto, sufrir de estrés es lo que llamaríamos un “gaje del oficio”. Sin embargo, por tu salud y la de tu familia no debe ser convertirse en un hábito.
Para manejar el estrés muchos te dirán, que te desconectes de la actividad laboral y calcules fríamente tu día a día cronometrando exactamente hasta el tiempo que tomas en vestirte para ir a trabajar, pues si te tomas más del debido te puedes estresar en el tráfico. Pero tú y yo sabemos que esto es un lindo ideal que dista mucho de lo real.
Lo cierto es que la vida del emprendedor, está llena de mensajes de correo electrónico, alertas en las redes sociales, mensajes por responder, citas y reuniones que concretar, y cientos de imprevistos que atender. Por lo que manejar el estrés no se trata de una serie de pasos robotizados imposibles de lograr, porque el solo hecho de intentarlo si te puede estresar y frustrar, sino más bien de encontrar y fortalecer tu actitud positiva.

Una buena actitud permite mantener la mente serena ante situaciones de estrés, permitiendo que las ideas fluyan y se creen soluciones creativas, no sólo para superar las tensiones del día a día sino además para manejar con sabiduría nuestra propia condición humana.
Me explico: Para manejar el estrés hay muchísimas formas, pero no todas pueden aplicar contigo, por ejemplo: hay quienes les ayuda escuchar música para calmar el pensamiento, otros descubren en la lectura el tranquilizando ideal, y otros simplemente salen en familia y llegan renovados. Pero, para poder llegar a esta conclusión que parte desde el conocimiento personal es importante comenzar con una buena actitud.
Si te enfocas en fortalecer tus potencialidades y rodearte de personas positivas, la sinergia actuará por sí sola ofreciéndote soluciones a los problemas que te puedan generarte tensiones. Si pudiera rescatar algo sobre las mágicas soluciones para manejar el estrés sería el hecho de equilibrar el tiempo invertido en el trabajo y las actividades personales.
Es imposible “afilar la sierra” si después de un largo periodo de intensa actividad no existe una real desconexión. La misma se logra si has trabajado eficientemente en ser un buen líder, capaz de delegar funciones a personas confiables en la cuales no temes dejar tu proyecto por unos días.
Como verás, manejar el estrés es como el resto de los retos que enfrentas como emprendedor. Todo va a depender de la actitud que tengas al asumirlo y enfrentarlo. Eres la mejor herramienta de trabajo que tienes; el mejor hijo, padre, hermano, tío, sobrino, etc., que tienes y descuidarlo no es una opción viable, mucho menos rentable, así que sé inteligente.

viernes, 29 de abril de 2016

Cómo manejar el fracaso: tips para el emprendedor

Cuando se comienza la aventura de emprender, bien sea en un nuevo negocio o un nuevo empleo, siempre surge la frase “fallar rápido” como una forma de enaltecer la importancia del aprendizaje que dejan los errores, y que los pequeños fallos en realidad evitan que se comentan los grandes  porque permiten disuadirlo un poco el campo en el que se está incursionando y lo frágil que puede ser ante una falla.
Cómo manejar el fracaso

Todo el mundo te puede hablar de lo importante es aceptarlo, pero muy pocos se concentran en saber cómo manejar el fracaso. La mayoría de las veces la forma en la que se maneje el fracaso define a la persona, sus ideales y sentimientos más profundos. De hecho la evolución personal y profesional de cada quien se pone de manifiesto en su actitud a la hora de reaccionar ante las dificultades.
Pero como aquí estamos para aprender y mejorar como personas con actitudes de liderazgo, vamos a realizar un recorrido sobre aquellos aspectos que nos ayudan a manejar el fracaso.
1.- Persistencia: Ningún emprendedor conoce el fruto de su esfuerzo si no se atreve a intentarlo una y otro y otra vez hasta lograr lo que se propone. Si analizas en retrospectiva te darás cuenta que tus proyectos anteriores tienen muchos aspectos que hoy día has mejorado muchísimo. Ningún emprendedor comenzó teniendo la empresa de sus sueños a la primera, fue una suma de esfuerzos, mejoras y reconocimiento de la verdadera esencia las que lo llevan al éxito.
Tener miedo es natural, pero siempre hay algo de te impulsa hacia adelante pese al medio, y eso es lo que te diferencia del resto de las personas.
2.- Protagonismo: Un emprendedor conoce todos los procesos involucrados en su actividad, porque le gusta ser el dueño de sus éxitos o fracasos. Si van a sobresalir lo harán por su esfuerzo y si van a fracasar, también. Esto no quiere decir que no permitan ayuda de los demás, o que no sepan delegar funciones. Sino que actúan de forma responsable y participativa de los procesos, de manera que si la falla es de ellos, lo aceptan sin excusas ni culpas a terceros.
3.- Reconocimiento: A veces lo más difícil es decir, “me equivoqué lo siento”, escucharlo es fácil, decirlo a veces no tanto. Ser capaz de reconocerte como un ser humano capaz de cometer errores es el primer paso para perdonarte a ti mismo por ellos. De esta manera reconocerlo ante los demás y pedir disculpas resulta más amigable para tu “yo interno”.
4.-Sensibilidad: Lejos de lo que puedas pensar, reconocer tus fracasos y pedir disculpas por ellos en el momento indicado logra que la credibilidad vuelva a tocar la puerta de tu negocio. Pues el ser auténtico, dinámico, y sensible es la mejor manera de empalizar con los demás. Hacerle saber al cliente que hubo un error humano en el proceso o que algo falló pero que ya están trabajando en eso, resulta un alivio para ellos.
5.- Aprehende: Saca lo positivo de la situación y haz una valoración ecuánime de lo sucedido. No para castigarte, sino para lograr ver los errores e intentar corregirlos a tiempo.

6.- Comparte: Enseñar a los demás es el mejor proceso para aprender. Comparte tus experiencias con otras personas, eso les ayudará a saber que no son los únicos en el mundo que han experimentado la sensación del fracaso y se han sentido mal por ello, ofrece algunas soluciones que le ayuden a ver una posible salida y sobre todo, ten una mano amiga para las demás personas.