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sábado, 12 de agosto de 2017

Qué es el emprendimiento social empresarial (según los expertos)


Desde que inicié este blog han sido muchas las personas que me han preguntado (o querido conversar conmigo) sobre el concepto de emprendimiento social empresarial. Quizás el exceso de datos y los análisis introspectivos de cada persona los que han generado algunas dudas al respecto.
Por eso decidí traer a colación el tema aquí, en mi blog, pero no para sumar conceptos y definiciones, sino para aclararlos y, por supuesto, compartir con ustedes mi humilde opinión, sustentada con la experiencia de los años en el ámbito empresarial.

“La solución innovadora a los problemas sociales”

De acuerdo con la publicación latinoamericana Emprende Social, el emprendimiento social empresarial es “solución innovadora a un problema de desarrollo socio-económico y una estrategia sostenible con impacto medido”, es decir, un proyecto de desarrollo social y económico muy bien pensado que tiene objetivos claros y alcanzables en un tiempo determinado.

“Emprender: Un arte más complejo de lo que parece”

Cuando converso con emprendedores, me interesa saber qué los motivó a adentrarse en este maravilloso mundo y casi siempre obtengo la misma respuesta: “No ganaba suficiente dinero y quería hacer algo que me gustara y que ayudara a otros” o ·”me cansé de la presión de mis jefes” y todos esos temas relativos a la pirámide de poder. Todos, sin excepción, confiesan que el emprendimiento social empresarial no les resultó como esperaban, sino mucho más complejos. Los exitosos resaltan que el esfuerzo siempre valdrá la pena y los que aún están caminando por esa vía, tienen sus esperanzas intactas.

El éxito en el emprendimiento social empresarial

Sobre el éxito, quiero resaltar la afirmación de la empresa MixIdeas, encargada de desarrollar ideas y ayudar en la construcción de los proyectos de emprendimiento, que indica que aquellos emprendimientos que generan resultados positivos en los sectores económicos que han estado “abandonados” por las compañías que producen los productos o generan los servicios que se necesitan, pero sin calidad o con fallas en otras aristas.
Mi consejo general sobre el emprendimiento social empresarial se une al planteamiento del éxito de MixIdeas: Busque satisfacer un mercado ya existente con un público insatisfecho. Si su producto o servicio es de calidad, no será relevante si hay diferencias en el costo con el de la competencia, pues los clientes preferirán probar una nueva opción para compararlo con lo anterior y, de ser positiva la experiencia, volverán. Su camino hacia el éxito está asegurado.
No se desanime. El éxito en el emprendimiento social empresarial no siempre es automático y es probable que le tome más tiempo mostrarle a los clientes que la suya es la mejor opción. Tenga confianza, esfuércese, sea aplicado y riguroso y verá que lo logrará en un abrir y cerrar de ojos.

viernes, 12 de agosto de 2016

Fracaso vs no éxito: dos caras de la misma realidad

Actualmente los emprendedores, motivadores y líderes empresariales se concentran en enseñar a las generaciones de relevo la importancia de aceptar el fracaso en sus vidas, como parte del proceso de aprendizaje que les ayuda a crecer y madurar sus propias ideas.
Pero en realidad, este es solo un ángulo desde el cual puede ser vista o asumida una situación negativa. La verdad es que cada “fracaso” guarda en sí mismo una enseñanza poderosa que modela las actitudes de las personas que los padecen, y que en efecto, puede tener implicaciones negativas o positivas según cómo sean asumidas.
Por ende decir que se debe “aceptar el fracaso” es aceptar que nada bueno pudo salir de una situación negativa, lo cual, es ampliamente debatible. Ya que un fracaso se asume por no haber logrado los objetivos planteados, lo que no implica que no se hayan obtenidos ciertos beneficios.
A esta situación dual es lo que se denomina “no éxito”, por no haber logrado el objetivo principal, pero sí haber aprendido mucho en el proceso, para volver a intentarlo. Es una forma de ver el vaso medio lleno, ya que con cada experiencia se han sumado nuevos conocimientos que pueden acercarle al logro de sus metas.

Esta forma de re-calibración cognitiva ayuda a fortalecer los aspectos positivos de cada situación, por difícil que sea, para mantener una actitud positiva y una mente calmada que permita solucionar conflictos, sin generar un ambiente tenso.
Un ejemplo tácito de “no éxito” es cuando se realiza un proyecto digital y este falla, porque no logra gustar a la comunidad, o ser lo suficientemente intuitivo para que la experiencia de usuario fuera satisfactoria, sin embargo, deja una cantidad de datos valiosos a sus realizadores, quienes pueden utilizarlos para crear una propuesta que tenga sinergia con los clientes finales y consumar el éxito.
Por razones obvias, tras una situación de no éxito, hay un proceso de duelo emocional y colectivo por la derrota que requiere de un proceso de aceptación, o asimilación. Una reflexión activa y meditativa del asunto, no con fines de tildar a los culpables o castigarse por los errores cometidos, sino para descubrir los aspectos que se desean mejorar.
Pero a esta ya no le denominaremos “fracaso”, ni impartiremos al colectivo la ya mencionada frase “debes aceptar el fracaso”.

Por el contrario, haremos hincapié en aceptar la naturaleza humana, en perdonarnos por nuestros errores para vivir una experiencia de liderazgo positiva.